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No sólo pan amasado, chancho a la chilena, cazuelas y asados se consigue hoy junto a la Carretera Longitudinal Sur. A 110 kilómetros de Santiago está Rengo, localidad que merece marcarse en el mapa gastronómico por un sitio con tanto atractivo como el más aparatoso de Nueva Costanera o Alonso de Córdova. Se trata de Entre Rios, un grato establecimiento de gran cocina, amplios estacionamientos y bella vista de la cordillera andina.

Alta cocina, de influencia francesa. Creada por Dominique Massenez, -de familia productora de notables destilados – quien bautizó la viña Chateau los Boldos y hace tres años abrió este oasis, con una refinada boutique de vinos importados como no se encuentra en kilómetros a la redonda.

Gran atención de Hugo, en las mesas, y cuidadas técnicas del chef ejecutivo Jorge Astengo. Jean Massenez, a cargo, conserva la tentadora carta con platos tan galos como el imperdible foie gras de pato, el confit de pato ($14.000), la tarta de cebollas y el boeuf bourguignon ($7.000), ese vacuno borgoñón de larga preparación en vino tinto. Agregando tentaciones de otras tierras, como crocante tempura de langostinos ($8.500), y algunos toques marinos como atún en costra de sésamo, ceviche, buen pulpo a la parrilla ($12.000) y locos con mayonesa. Tampoco se desdeñan unos porotos con rienda y longaniza como Dios manda ($9.000), que bien valen el combustible para viajar hasta esa localidad entre el río Claro y el estero Tipaume.

Sin olvidar una carta de vinos interminables y bien provista, donde destaca los Donum Massenez que pueden ser chardonnay, sauvignon blanc, o un ensamblaje tinto de cabernet sauvignon, merlot y cabernet franc.

Gran favorito en su paila de cobre es el “oeuf en meurette”, sencilla delicia que no se puede compartir con nadie. Este plato, aparentemente simple, es característico de Borgoña. ¿La receta? Es un huevo pochado (cocinado en un suave torbellino de agua con vinagre por pocos minutos), cuyo encanto se acentúa cuando se acompaña con la salsa de vino – en origen de la Borgoña francesa – reducida del boeuf bourguignon que mencionábamos, más unos pocos champiñones de París, algunos cubos de tocino, cebollas y chalotas, un toque de mantequilla y harina. Hay infinidad de formas de prepararlo y todas muy golosas. Se ofrece habitualmente con tostadas, a veces frotadas en ajo.

Rodolfo Gambetti


Fuente: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-09-01&PaginaId=38&bodyid=0